La Campiña Segoviana conserva una rica arquitectura popular del siglo XVI al XVIII; sus calles nos cuentan multitud de historias cotidianas, de vidas de nobles, obispos y reyes.
De los muchos oficios artesanales que aquí se desempeñaron, en otros tiempos indispensables y famosos por su maestría, hoy nos quedan forjadores, alfareros, ebanistas y pegueros, encargados de hacer la pez a partir de la resina.
Siendo como es tierra de gentes dedicadas en su mayoría a las labores del campo, llanas y honestas, en la Campiña Segoviana se pueden visitar dos museos de aperos y útiles.
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